viernes, 11 de septiembre de 2009

Rebelión contra el gratis total

Acabo de leer un artículo en elpais.com que no dice nada que no sepamos, que la difusión online del trabajo periodístico, lo mismo que del material cultural, acabará por funcionar en un formato en el se cobre a los usuarios. Sorprende sobremanera a estas alturas que todavía no esté implantado, no sé de donde sacan los periódicos como El País (y muchos más pequeños) el dinero para soportar una infrastructura que mantenga la información gratuita, que se consume mucho más que la que viene en el papel.
Bueno, muchos periódicos ya han cerrado, es verdad. Y muchos medios de información existen sin el más mínimo rigor, también es verdad. Porque no nos engañemos: antes la gente que hacía un fanzine se informaba bastante antes de escribir, ahora el corta-pega manda y si no que se lo digan a Bob Dylan, que todavía se debe estar riendo del último bulo que ha circulado sobre él. El periodismo vago se hace con el control de la red, y cuando hacen la pregunta al público sobre qué es lo que se prefiere, si lo bueno y profesional o lo mediocre y arbitrario, el español lo tiene bastante claro: lo gratis.

Igual que el que prefiere ver la nueva de Terminator grabada con una cámara en el cine antes que en el cine mismo aunque no tenga nada-nada que ver. Si es gratis, es suficientemente bueno.

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